En la puerta de al lado - Huntley Fitzpatrick

21 ene. 2016

Huntley Fitzpatrick creció siendo una soñadora y pensando en las nubes en el estado costero de Connecticut. 

Floreció en una familia de lectores incansables donde todo el mundo tenía siempre la nariz metida en un libro. Mantenía de manera exhaustiva un diario de lo más concienzudo, lo que asustaba a la mayoría de sus novios, pero que probó resultar de lo más útil en su carrera como escritora. 

Su primera novela, En la puerta de al lado, fue publicada en junio de 2012 por Penguin-Dial para lectores jóvenes. 

Disfruta de sus seis hijos, a los que escucha a hurtadillas y que le proporcionan perspectiva y material para sus historias.

Título original: My life next door
Categoría: Novela romántica juvenil
Editorial: Libros de Seda
Páginas: 416

Argumento:
Los Garrett son todo lo que no son los Reed: ruidosos, desordenados y cariñosos. Y cada día, desde el balcón de su habitación, Samantha Reed sueña con ser una de ellos… hasta que una tarde de verano, Jase Garrett se cuela por su ventana y eso lo cambia todo.

Ambos se enamoran; tropiezan con la timidez y lo maravilloso del primer amor. La familia de Jase acoge muy bien a Samantha. Pero entonces sucede lo inimaginable y el mundo de Samantha se vuelve patas arriba. Ahora tiene que enfrentarse a una decisión imposible. Guardar un secreto que arruinará a los Garrett o confesar la verdad y acabar con la carrera de su madre. ¿Podrá salvar a las dos familias? ¿O ha llegado el momento de que se salve a sí misma?

Opinión personal:
Desde que se publicó esta novela (en junio del año pasado) su portada me enamoró y la curiosidad me picó, además, en muchos blogs leía opiniones muy favorables de ella, así que todo hacía que tuviera más y más ganas de leerlo. No ha sido hasta ahora que he podido hacerlo y lo he disfrutado y sentido como toda una adolescente de dieciséis años como lo es Samantha. 

En esta historia podemos ver como, tal como dice el dicho, los polos opuestos se atraen, porque Samantha y Jase no tienen nada que ver. Sus familias son totalmente opuestas, por un lado, Samantha viene de una familia sin problemas económicos, solo tiene a su madre y a su hermana y las han criado para ser "chicas de bien" pero en un entorno bastante rígido, formal, muy ordenado y, en general, desde que su madre se dedicó a la política, también se han criado sin una madre. Jase en cambio viene de una gran familia numerosa con siete hermanos, donde el cariño, el amor, la complicidad, el desorden es lo que une a esta gran familia.
-¿Qué estoy haciendo aquí? -pregunto. 

-¿Qué? 
-Apenas te conozco. Podrías ser un asesino en serie, atrayéndome a un lago desierto para tenderme una trampa. 
Jase se ríe y se tumba de espaldas, con los brazos detrás de la cabeza. 
-No lo soy y lo sabes. 
-¿Cómo voy a saberlo? -Le sonrío y me tumbo a su lado. Nuestras caderas están tan cerca que casi pueden tocarse-. Toda esa fachada de familia feliz y chico perfecto podría ser una tapadera. 
-Es una cuestión de instinto. Sabes en quién puedes confiar, igual que lo saben los animales. Los humanos no lo tenemos tan desarrollado como ellos, pero sigue estando ahí. Si no, ¿por qué tenemos ese extraño cosquilleo cuando presentimos que algo no va como debería, o esa sensación de calma cuando las cosas van bien? -Su tono de voz es bajo y áspero en la penumbra. 
-¿Jase?
-¿Mmm? -Se incorpora un poco y se apoya sobre un codo. Apenas puedo verle el rostro con la luz crepuscular. 
-Tienes que besarme -me encuentro diciendo. 
-Sí. -Se acerca a mí-. Por supuesto.
Pero cuando dos personas sienten que tienen que estar juntas, lo que menos importa, es de donde venga, como se llame o quién sea su familia, siempre hay que ser fiel a sus sentimientos. Y es lo que esta pareja hacen. Aunque al inicio parece que Samantha se avergüenza un poco de ello, su madre es una de las múltiples personas que critican a los Garret por tener tantos niños y más cuando les cuesta llegar a fin de mes. Pero todo personaje necesita su evolución y en este caso hay una clara evolución por parte de ella, una niña que ha estado mucho tiempo absorbida por como "tiene que ser" y no por como es ella realmente. Realmente, me he enamorado de la pareja que hacen Samantha y Jase, de su afinidad, su facilidad para hacer las cosas y de la curiosa forma en que todo empieza. Aunque no solamente de ellos me he enamorado, también de todos los hermanos de Jase, aunque tengo debilidad por  el pequeño George.
De pronto la puerta se abre y entra George.
-Mami dijo que os trajera esto.
Nos separamos al instante y nos encontramos con el pequeño ofreciéndonos un plato de galletas con pepitas de chocolate, varias de las cuales están mordidas. George nos mira con expresión de culpabilidad.
-Tenía que asegurarme de que seguían estando buenas. -Y encontes parece percatarse de algo importante-. Oye, ¡no lleváis camiseta!
-Pues... George... -Jase se pasa las manos por el pelo.
-¡Yo tampoco! -George señala con un dedo su propio pecho desnudo-. ¡Vamos iguales!
La verdad es que cuando empecé a leer el libro hice muchas cábalas sobre cual podría ser el secreto que tendría que esconder Samantha, ¿qué podría llegar a hacer que rompieran? A medida que leía el libro, seguía haciéndome la misma pregunta, no veía nada que pudiera implicar un gran secreto entre ellos. Hasta que, realmente me quedé de piedra con lo que ocurre. No me lo esperaba para nada. Y aunque al principio no me gustó su actitud, después la comprendí y al final acabé valorando la valentía que tuvo para dar la cara y afrontar las cosas.

Pero no solo del amor entre Samantha y Jase trata el libro, también suceden otros problemas muy típicos de la adolescencia que, sinceramente, me hicieron recuperar recuerdos de la mía, momentos vividos, algunos más bonitos que otros, obviamente. En el libro vemos como en la adolescencia, es una etapa donde muchos tienen que tomar decisiones difíciles. Quizás porque soy de ciudad y he tenido la Universidad al lado de casa, no he tenido que plantearme lo que siempre vemos en películas y libros americanos: ¿a qué Universidad iré? Pero el futuro es un tema muy importante. Igual que lo son las amistades, los celos, la envidia y el egoísmo, centrarnos en lo que a nosotros nos va mal y solo ver lo fácil que lo tienen los demás, cuando todos, en diferente medida, tenemos nuestras complicaciones, nuestros problemas. Es algo que no me ha gustado para nada en Nan, su actitud casi desde el primer momento, echando en cara las cosas a Samantha, conformándose con lo que tiene por... ¿miedo? a encontrar algo que realmente quiere, engañándose a si misma... Y, creo que no se puede obviar el tema de las drogas y más ahora que cada vez empiezan antes a conocerlas. Tim es una clara muestra de superación personal, de como tocar fondo le hace reflexionar sobre lo que ha hecho, lo que quiere hacer, le abre los ojos y aunque es muy duro, consigue salir adelante poco a poco.
-Bésame, Sam, para que pueda olvidarme de todo y perdonarme a mí mismo.-De lo único que hay que perdonarte, Jase Garret, es de ser demasiado humano.Es fácil perdonarle. Es perfecto. Sin ningún pecado. No como mi madre. No como yo. Cuando nuestros labios se encuentran no siento la familiar calidez ni excitación. Más bien me siento como si fuera Judas. 
Creo que para ser una novela juvenil es un libro que abarca muchos temas que realmente todos nos hemos planteado y por los que todos hemos pasado: el primer amor, los primeros besos, los estudios, los primeros trabajos, disfrutar del verano... Y realmente la autora tiene una forma muy sencilla de narrarlo, haciendo engancharte a la historia casi desde la primera página y consiguiendo que realmente en pocas horas termines la novela, y eso que son más de 400 páginas, pero no puedes dejar de leerla, de sonreir con muchas escenas, de emocionarte con otras, llorar en ocasiones y recordar momentos personales. Así que, sinceramente, una novela increíble que recomiendo a todos, sean de la edad que sean.


4.5/5

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